“Transportando el alma”, 1° lugar general, por Brad Goldpaint.

¿Qué pasa cuando un fotógrafo talentoso, paciente y con algo de insomnio alza su cabeza?

El Astronomy Photographer of the Year nos puede dar una buena idea de lo que hay del otro lado de la curiosidad.

Este prestigioso concurso que acaba de premiar a los ganadores en su décima edición reúne las imágenes más espectaculares que dejan sin aliento a cualquiera; galaxias, paisajes marcianos en la tierra y estrellas gigantes que son algunos de los referentes visuales más destacados. Por si un premio de 13.000 Dólares no fuese suficiente motivación, las imágenes ganadoras también son exhibidas a nivel mundial y en el Museo Marítimo Nacional de Londres. Pero ¿por qué en este momento es tan relevante hablar de un concurso que lleva 10 años premiando una temática que no es tan nueva?

Empecemos por el hecho de hoy en día, los fotógrafos enfrentan serios retos creativos y en más de una ocasión, la falta de temas y la saturación de estos nos juegan una mala pasada. Concursos como el mencionado en las primeras líneas de este artículo no premian únicamente la técnica. Existe también una evaluación de fondo que va acompañada de un texto, de una intención y de un nombre para todas las obras de arte (porque todas las fotos de este concurso lo son).


“El Brillo de la tierra” 1° lugar categoría “Nuestra Luna” por Peter Ward

La fotografía astronómica en el marco de estas iniciativas nos recuerda que hoy en día no basta con saber manejar una cámara. El fotógrafo de hoy, el que quiera triunfar, debe ser un artista integral y, sobre todo, tener una reflexión profunda sobre lo que su oficio conlleva: una responsabilidad con la realidad circundante y con la fantasía oculta en lo cotidiano.

“Gran mañana de otoño, 1° lugar mejor fotógrafo Joven, por Fabian Dalpiaz, (15 años)

La búsqueda es también una constante en el oficio fotográfico; se me pidió hacer este Blog con el objetivo de empezar a visibilizar las oportunidades que existen para los fotógrafos y las vitrinas disponibles para los talentos que se gestan en Cali en Foco; pero más que eso, mi intención es que empecemos a abrir bien nuestros ojos y mantengamos siempre el espíritu. No importa si te bloqueas mentalmente durante 3 días, si te das cuenta que los “pro” a los que admirabas son cortinas de humo o si te encuentras con la dura realidad que tu talento es una moneda de cambio para alguien más. Nada de eso importa, si se tiene la pasión. Hace dos días, me hubiese gustado que alguien me dijera estas palabras, por eso yo las incluyo en este Blog. Seas principiante o seas veterano, no estás exento de sentirte perdido en este mar de gente con cámaras. La fotografía, como cualquier otro oficio trascendental para el mundo y la sociedad, requiere de vocación. A eso voy con la “búsqueda”; en la calle, en internet, en los libros, en cualquier lugar puede haber buenos concursos, buenas iniciativas para poner al servicio nuestro talento, nuevos gestores, nuevos temas por explorar, ¡la búsqueda no está sólo en qué filtro le pondré a mis fotos o en la tarjeta gris del Photoshop!

Como Colectivo, y como comunidad, estas oportunidades empezarán a hacerse cada vez más visibles y accesibles. Existen portales y medios dedicados a reclutar y formar a las jóvenes promesas (y a las no tan jóvenes). Pero venga, si uno va al Boulevard del Río un sábado y ve a 3648587 personas con cámara y tomando fotos, ¿ahí qué? ¿Por qué los medios y los colectivos, así como las grandes compañías siguen buscando e invitando a la gente a hacer fotografía si lo que hay hoy en día es exceso de fotógrafos? Los grandes la tienen clara: se necesitan más fotógrafos comprometidos con el mensaje, más no sólo con la belleza y la técnica. El mundo y sus realidades son diversas y necesitan personas comprometidas con mostrar las cosas como vienen. Se necesitan fotógrafos comprometidos con mostrar la verdad como viene y no sólo construirla.

Los grandes concursos, las grandes agencias y los grandes fotógrafos buscan poder, impacto, elocuencia en las imágenes. El Astronomy Photographer of the Year, el World Press Photo, incluso nuestros concursos caleños como el Photoecología de Unicentro Cali y “Cali: Ciudad de Colores” son ejemplo de las búsquedas que se enfocan en la historia y no solo en el constructo de composición y de saturación tan presentes en las imágenes de hoy. Mirar hacia arriba no significa desmeritar el poder que una buena edición le aporta a una foto, ni rechazar las tendencias; significa siempre estar abiertos a las posibilidades y tener un sentido de la búsqueda 360°, como si se tratara de retratar un quazar lejano o un cúmulo de estrellas. Los fotógrafos ganadores de esta genial convocatoria sobre la que hoy blogueo miraron hacia arriba en todo el sentido de la palabra, porque con la técnica y la tecnología retrataron una realidad latente e ignorada con frecuencia (a menos que seas astrónomo o que tengas el raye espacial como yo). Las luces de la ciudad con frecuencia no nos dejan ver lo que hay más allá, la infinidad de pequeños detalles que ignoramos. Nosotros somos victimas de esa misma contaminación lumínica. Nosotros también nos perdemos de las estrellas por perseguir el retrato de una luna borrosa que ha sido tantas veces retratada y reproducida.

Mirar hacia arriba es ver lo que el cielo nos ofrece y a su vez, aprovechar más el tiempo y la energía cuando de tener los
pies en la tierra se trate.

“Complejo de polvo de la corona Australis” 1° lugar nebulosas, por Mario Cogo.

“NGC 3521, la galaxia misteriosa” 1° lugar galaxias, por Steven Mohr.

Si quieres ver todos los ganadores de este concurso ingresa aquí.

Escrito por:
Daniella Chico Moreno

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